El castigo de vivir en Galicia

Para todos los aficionados a la pesca vivir en Galicia es un lujo, pero hay que pagar un precio, que es, que año tras año hay que esperar el paso de los temporales y galernas, (actualmente llamados ciclo génesis explosivas por aquello de cambiarle el nombre a las cosas, antes tengo un niño cabrón ahora tengo un niño hiperactivo) para volver a disfrutar de nuestra afición, que para muchos es ya más una forma de vida que una afición.

Galicia para muchos es un buen destino de pesca pero es más por ser una zona menos explotada que las suyas que por ser un paraíso de la pesca.

Aquí gracias a que hay muchos días en los que no se puede salir, incluso en pleno verano, ni profesionales ni deportivos, aun conservamos algo de patrimonio marítimo comparándolo con otras muchas zonas de España, en las que el clima es más benigno y la explotación del mar es mucho mayor por este motivo.

De todas formas echo de menos poder salir más veces, aunque tengamos que devolver el pescado por no poder coger más del que nos vamos a comer ese día.

A mí el pescar y ese mismo día o al siguiente, juntarme con unos amigos y hacer una comilona con el “peixe” como lo llaman aquí, es lo que más me gusta.

Pues nada dicho esto, habrá que seguir esperando que se ponga bueno.