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La Albacora

Quiero  agradecer a Julen Etxebarría Mentxaka, autor de esta entrada, la amabilidad que ha tenido con nosotros al permitir que la compartiera con todos vosotros.

Conocida también por los apelativos de Atún Blanco y de Bonito del Norte, tiene todas las características descritas al estudiar la familia de los Túnidos.

Posee la cabeza y los ojos relativamente grandes, la boca amplia y los dientes pequeños, el cuerpo robusto es fusiforme y algo panzudo al final del vientre, el descenso de volumen es brusco hacia el pedúnculo caudal, por lo que la región posterior es la menos estrecha de todos los Túnidos en unión del Listado. Posee crestas y quillas muy desarrolladas en el pedúnculo caudal.

La piel es muy fuerte y está constituida por seis capas de tejido que se entrecruzan, la línea lateral más bien recta hace poco arco y no está muy marcada, hay otro repliegue de la piel que es longitudinal y sirve de alojamiento a las aletas pectorales, aunque no está tan marcado como los de la quilla, y va a lo largo y por encima de las dos terceras partes de la aleta pectoral.

El corselete de escamas es el más amplio de todos los peces de su familia y se extiende hasta los dos tercios de la longitud total del cuerpo.

En el resto del cuerpo, es decir el pedúnculo caudal y zonas adyacentes, las escamas son más escasas y pequeñas.

Es más largo su seno ventral que el dorsal, y llega éste último hasta el final de la base de la primera aleta dorsal. El peso medio más común de estos individuos oscila entre los 5 y los 15 kilos, con una talla de 55 a 100 centímetros, pero de viejos llegan a medir un metro y cuarto y pesar alrededor de 40 kilos.

Precisamente el récord de tamaño registrado para esta especie lo ostenta un ejemplar capturado en las Islas Canarias en 1977, que con una longitud de 127 cm dió en báscula un peso de 40 kilos. Se habla de algunos ejemplares de hasta 42 kilos, pero sin contrastar ni acreditar fehacientemente lugares ni fechas.

El número de vértebras es de 18 precaudales y 21 caudales.

El tamaño de sus aletas pectorales es desmesurado, de ahí proviene el nombre vasco de Egaluze, el inglés Long finned Tuna, el italiano Germo alalunga, el portugués Voador, y cómo no, su nombre genérico en latín (Thunnus Alalunga).

Estas aletas tienen forma de hoja de guadaña, la segunda aleta anal y la dorsal son muy parecidas entre sí y afiladas en su parte delantera, quedando algo más corta y retrasada la anal.

La aleta caudal es semilunar y amplia, y tiene los lóbulos estrechos.

Las ventrales son muy pequeñas.

La sección central de su tronco es casi cilíndrica, muy poco comprimida en los flancos.

Tiene el dorso de un color negro azulado, los flancos son de un gris azulado con reflejos irisados, excepto los individuos pertenecientes a la subespecie del Mediterráneo, que tienen los flancos parduzcos, y el vientre es plateado con un brillo metálico apagado como de aluminio.

El color de las pínulas es negruzco y en esta especie las superiores son 8, mientras que las inferiores son 7.

Las aletas pectorales son también casi negras, las ventrales son bastante más claras. Las dorsales y la caudal son de color pardo.

Indudablemente forma un sorprendente mosaico de colores, más apreciables cuando los individuos están vivos.

Posee de 25 a 31 branquispinas en el primer arco branquial, lo que da a entender que por lo menos durante su edad inmadura se alimenta de plancton.

Es capaz de sumergirse a 1.000 metros de profundidad, tiene la vejiga natatoria muy desarrollada y la cara ventral de su hígado es estriada.

Las Albacoras superan los 60 kilómetros por hora de velocidad punta (32 nudos), y están dotadas de una vista y una capacidad sensitiva poco común entre los peces.

Es muy asustadizo y desconfiado. Le espantan los brillos, los ruidos chirriantes, los golpes etc. Esto se traduce en una dificultad añadida a la hora de capturarlo.

Para redondear el currículum de este escurridizo pez añadiré que además es de boca fina y no ingiere por tanto cualquier cosa. Para atraerlo es necesario que el pez que se coloque en el anzuelo esté vivito y coleando, porque si permanece inmóvil rara vez morderá el anzuelo, a no ser que esté medio muerto de hambre.

Casi nunca se concentra bajo objetos flotantes, sin embargo su asociación con Listados, Patudos y sobre todo Rabiles es relativamente frecuente.

No le atrae mucho la luz artificial. Durante la noche se mantiene fuera del alcance de las luces de los barcos parados, es decir justo en el límite de su alcance.

Pocas veces se asocia con Cetáceos ó Tiburones, y cuando esto sucede es porque a su vez estaba asociado con otra ó otras especies de Túnidos.

Alcanza la madurez sexual a los cinco años, cuando su peso es de alrededor de 17 kilos y desova entre 2.000.000 y 3.000.000 de huevos por puesta.

En cuanto a éste último detalle he de hacer un inciso muy importante, como es el hecho de que los Túnidos se agrupan principalmente por edades.

Como ya expliqué con anterioridad, los Túnidos son unos peces eminentemente gregarios, pero en la misma medida lo son también emigrantes. Sus dos grandes migraciones son la trófica ó alimentaria, y la reproductiva ó de desove, llamada también freza, de ahí que los inmaduros y los adultos no puedan vivir juntos durante mucho tiempo, puesto que las zonas de desove difieren geográficamente mucho de las tróficas.

Veamos por ejemplo qué sucede con nuestro inestimable Bonito del Norte.

La totalidad de los individuos de esta especie invernan dentro del triángulo comprendido entre Azores, Madeira y Canarias. Son los únicos cuatro meses que convivirán jóvenes y adultos, puesto que al final de la primavera los primeros se dirigirán hacia aguas del Golfo de Vizcaya para alimentarse allí de alevines de todo tipo de peces principalmente, hasta bien entrado el otoño, mientras los mayores lo harán hacia el Mar Caribe para cumplir con su misión reproductiva anual.

La Albacora es una especie de amplia distribución en las zonas tropicales y templadas.

En el Océano Atlántico se encuentran los adultos principalmente en aguas tropicales ó subtropicales, mientras que los ejemplares jóvenes se encuentran en zonas más templadas.

En este océano están presentes en casi toda su extensión, al Oeste desde la Península del Labrador hasta la frontera de Argentina con Brasil, y al Este desde la costa Oeste de Escocia hasta Sudáfrica, continuando hacia el Índico.

En el Pacífico vive preferentemente en el hemisferio Sur, desde Chile hasta Indonesia.

Los ejemplares jóvenes suelen agruparse formando cardúmenes en la superficie.

Cuando se están alimentando se les ve por sus zambullidas, saltos y cabriolas que a veces forman una espuma en la superficie del mar llamada sarda ó barballa.

Incluso si el cardumen es importante forman una marejadilla ó brisa llamada serguera.

Esta forma de presentarse es común para todos los Túnidos.

Para poder vivir necesita aguas templadas de entre 12 y 30 grados centígrados, pero donde más a gusto se encuentra es con aguas de 17 a 21, de ahí que casi siempre se encuentre en aguas con esas temperaturas.

Con respecto a esto último he de subrayar que los Túnidos son peces estenotérmicos, es decir, que solamente pueden vivir dentro de unos márgenes más ó menos estrechos de temperatura de agua de mar, y además no pueden cambiar bruscamente la misma, puesto que la temperatura de su sangre va íntimamente ligada a la temperatura del agua que le rodea, y un cambio repentino le acarrearía graves consecuencias, incluso la muerte.

Esta importantísima particularidad es consustancial en todos los Atunes, en menor medida en el Patudo.

La alimentación de la Albacora se compone básicamente de peces pelágicos principalmente clupéidos como el Boquerón (Engraulis Encrasicholux) y la Sardina

(Clupea Pilchardus). Carángidos como el jurel (Trachurus Trachurus). Y escómbridos como la Caballa (Scomber Scombrus) y el Makarel (Scomber Colias).

Cuando se acerca a la costa también se alimenta de crustáceos y cefalópodos.

No se han descrito casos de canibalismo en esta especie, cosa que sí sucede en otras, por ejemplo uno de sus “primos”, el Listado (Katsuwomus Pelamis).

Sus únicos enemigos naturales son los grandes Marlines (Tetrapterus Belone), los peces más rápidos del Planeta, que con sus 100 kilómetros por hora de velocidad punta, son capaces de dar caza a los atunes, de ahí que los Túnidos sientan un pánico cerval por estos espadachines depredadores de los mares.

En cuanto a cetáceos se refiere, solamente la Orca (Orcinus Orca), trabajando en equipo como los lobos, es capaz de igualar esta hazaña.

La Albacora es especie bastante longeva pues pueden llegar a vivir quince ó dieciséis años.

Cuando se encuentra encerrado en un “Arte” de cerco se mantiene escondido en el fondo de la red mientras dura el virado de la misma, de manera que es muy difícil saber si está dentro de la red ó se ha tomado las de Villadiego.

Al final de la izada, cuando se vira el “saco”, al subir obligado a superficie desde una profundidad de más de 100 metros, aparecen flotando panza arriba y con el buche fuera de la boca por efecto de la brusca descompresión, de forma similar a como sucede con los Gádidos como la Merluza (Merluccius Merluccius).

La Albacora posee junto con el Bonito del Sur (Sarda Sarda) la carne más clara de todos los atunes. Una vez cocinada su color es el del marfil, es decir casi blanca, de ahí el apelativo de Atún Blanco, esto unido a que su sabor es muy delicado, hace que sea bien cotizado en todo el mundo.

La ventresca de Albacora en aceite de oliva es uno de los manjares de paladar más exquisito que existe en opinión de la mayoría de los “gourmets”, por no decir todos.

También es opinión generalizada que la única carne de Túnido que le puede hacer sombra es la ventresca de Atún Rojo ó “Blue finn Tuna” (Thunnus Thinnus).

El rendimiento neto que se obtiene de él está comprendido entre el 50 y el 60 % del peso total del individuo dependiendo del tamaño. Lo cual significa que el desperdicio total, producto de la suma de las vísceras, aletas, piel, cabeza y huesos ronda entre el 40 y el 50 %. Lógicamente a mayor ejemplar menor desperdicio y viceversa.

También es justo subrayar que el desperdicio no es total, puesto que si esas partes que menciono como tal no se envasan con la parte digamos “buena”, también es cierto que se utilizan para otros menesteres secundarios en este caso, como pueden ser por ejemplo la confección de alimentos envasados para animales. Por lo tanto la pérdida por desperdicios no es total, de los Túnidos se aprovecha todo, incluída la proteína que se desprende de las piezas durante su cocción y que flota en el agua de las calderas de las conserveras.

Su nombre científico es Thunnus Alalunga y fué descrito por primera vez por Bonnaterre en 1788.

Otros autores posteriores lo definen como Scomber Alalunga ó Germo Alalunga, aunque insisto, la definición de Bonnaterre es la universalmente aceptada en la actualidad en el mundo entero.

Escrito por Julen Etxebarría Mentxaka

Thunnus Alalunga
Thunnus Alalunga

 

Sepia, Jibia o Choco, el mismo cefalópodo

La Pesca de la Sepia, Jibia o Choco (Para un amiguete que tenía ganas de que se lo escribiera)

En algunos lugares se denominan de una forma u otra en función de su tamaño pero son el mismo bicho.

Su Pesca:

  • Puertos y sus alrededores con Choca (como se denomina aquí en Galicia)
    Método:
    Se captura una jibia hembra, se distingue por que si le vemos por dentro del cuerpo veremos una partes rojizas parecidas a las huevas de la vieira. Una vez capturada la mantendremos en un vivero para que no se nos muera. Se la engancha por la parte superior del cuerpo con un anzuelo, un trozo de nylon y un giratorio, haciéndole el menor daño posible. El proceso es simple, unimos un nylon al giratorio que hemos dejado con el anzuelo clavado a la “Choca” y la paseamos, sobre el fondo, muros, pantalanes…
    No importa que halla poca profundidad. En el momento en que la pasemos por algún sitio donde este algún macho, este se lanzara y quedara pegado a ella, si tiramos de la línea vendrán los dos y poniendo la sacadera debajo sacaremos a ambos a bordo y volvemos a realizar el mismo proceso. Normalmente cuando tenemos alguno cerca la Choca cambia de color.
    Una vez terminado meteremos la “Choca” en el vivero que si no muere nos valdrá para otro día. Es normal llegar a cogerla al vivero y que halla varios machos al rededor.
  • Lanzado con caña desde tierra con pajaritos:
    Este método es el más extendido por el pescador de a pie, pudiendo realizarse desde playa, roquedos o puertos.
    Método:
    Se monta una caña con un bajo al que pondremos un plomo de lagrima con giratorio y por encima de este dos gametas con dos pajaritos en las puntas, los podemos unir con imperdibles para que nos sea fácil cambiar las muestra, por otras de otro color. La longitud de las gametas ira en función del largo de la caña, para que nos permita lanzar cómodamente. Yo utilizo trenzado en el carrete y un bajo de nylon del 0,25-0,30mm.
    Se lanza y una vez tensada la línea procederemos a ir recogiendo muy suavemente y dando pequeños tirones con la caña para dar un efecto de pequeños saltos a los pajaritos. Al acabar el recorrido procederemos a un nuevo lanzamiento. La picada será distinta de la de un pez, notaremos un aumento de peso y a veces una serie de tirones extraños, notando un aumento o disminución del peso.
    Suelen encontrarse en fondos mixtos, arena, piedra y cascajos.
  • Pesca del Choco desde embarcación:
    Método:
    Desde embarcación el sistema es parecido al de tierra, con la diferencia de que el movimiento nos lo dará la deriva del barco. Podremos pescar con cañas o con líneas a mano. Aquí suelo usar gametas mas largas ya que no es necesario lanzar, simplemente con dejar bajar el aparejo y soltar hilo es suficiente. Yo particularmente prácticamente no muevo las cañas noto que se ha enganchado algo cuando la caña se dobla más de lo normal. Los fondos aquí pueden oscilar entre los 3mts a los 30mts. Cuando nos piquen el secreto es no perder la tensión de la línea y estar atento con la sacadera.

Mi experiencia es que para este tipo de cefalópodo no hace falta gastarse mucho en poteras, las más baratas funcionan y se pierden igual que las demás. Yo tengo muchas preciosas que jamas han sacado nada y con las de 1€ te inflas a sacar.
Es importante estar atentos a los chorretones de tinta que lanzan, son imprevisibles y hay muchas teorías de como hacer para que no nos manchen pero la realidad es que lo normal es venir “Tintado”
Aquí la mejor época es Enero y Febrero.

Choco desde Embarcación